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  • 28 de junio, un día con mucho Orgullo

    28 junio 2015 escrito por  
    Fotografía: Somos Chueca

    Fotografía: Somos Chueca

    El Día del Orgullo Gay se ha convertido en una de las fiestas populares de mayor concurrencia de Madrid y es todo un símbolo de los objetivos cumplidos, como el matrimonio igualitario, del que este año se conmemora el décimo aniversario. Aunque todavía habrá que esperar unos días (concretamente del 1 al 5 de julio) para disfrutar de ellas. Pero, ¿sabías que fue un 28 de junio de 1969 cuando surgió el Día Internacional del Orgullo LGTB?

    Tal día como ese tenían lugar en el Greenwich Village de Nueva York las llamadas revueltas de Stonewallen, una serie de manifestaciones espontáneas y violentas contra una redada policial que tuvo lugar en un pub conocido como el Stonewall Inn y que supusieron el catalizador del movimiento cotemporáneo por los derechos civiles y los derechos sexuales en todo el mundo.

    Y es que, durante las décadas de 1950 y 1960, los gays y lesbianas estadounidenses debían enfrentarse a un sistema legal mucho más hostil con la comunidad LGTB que en muchos de los países al este del telón de acero. Una persecución que, lamentablemente, parece repetirse en nuestros días. En Europa, Rusia viola constantemente los derechos humanos de las personas LGTB, persiguiendo incluso derechos tan básicos como el de libertad de expresión y de manifestación. En África proliferan las legislaciones contra las personas homosexuales y los defensores de los derechos humanos de las personas LGTB en numerosos países, con especial virulencia en Nigeria, Uganda y Camerún.

    Por eso, el pasado año se dedicaba la manifestación estatal al “Reconocimiento de los Derechos Humanos de las personas LGTB en el mundo” y este el lema oficial será “Leyes por la Igualdad Real ¡YA!”, para reclamar una Ley contra la LGTBfobia y una Ley Integral de Transexualidad que permitan alcanzar un estadio de igualdad verdadero, pleno y real.

    Los años 70, comenzando a salir del armario

    Buceando en la historia del movimiento LGTB en España, nos remontamos a la última época de Franco, años en los que se había relajado bastante la persecución a los gays. Antes la policía hacía redadas y, algo tan simple como estar en un bar, podía hacerte terminar en comisaría, donde recibías palizas y vejaciones sólo por ser gay y hasta podían mandarte a un centro de rehabilitación para que te curasen del mal de la homosexualidad.

    En 1978 se produjo la primera salida a la calle de forma masiva de los homosexuales madrileños (un año antes lo habían hecho los de Barcelona, auténticos pioneros del país en salir del armario en plena calle). Era una minoría valiente, pues aún permanecía vigente la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970) -que había reemplazado a la Ley de Vagos y Maleantes-, en la que se equiparaba a los homosexuales con proxenetas y rufianes. En 1979 estos conceptos fueron eliminados por un decreto ley y, calvo la prohibición de 1980, nunca ha vuelto a haber un junio sin Orgullo en la capital.

    Eran cuatro gatos, a los que todos miraban como a bichos raros, que se acercaban desde la Plaza de Santo Domingo hasta la Puerta del Sol mientras les llovían los insultos. Aunque les costaba mucho esfuerzo, era su manera de reivindicar que querían poder moverse con libertad más allá de Chueca, donde habían encontrado su refugio, principalmente en locales clandestinos.

    Los 80, años de liberación

    Por lo que respecta a las asociaciones de homosexuales, se legalizaron en 1980 y los medios de comunicación comenzaron a tratar y debatir la problemática de la comunidad LGTB, encabezados por activistas como Manolo Trillo, al que hace poco se ha aprobado dedicar hasta una calle en Madrid. En 1986, a partir de movimientos preexistentes que se habían disgregado, se funda COGAM –entidad que representa al colectivo de gays, lesbianas y transexuales de Madrid– y poco a poco la corriente va sumando esfuerzos y obteniendo consiguiendo resultados.

    Madrid se puso así a la par de ciudades como Amsterdam, Holanda y Berlín, pioneras en estos actos. A medida que sus reivindicaciones se fueron materializando, junto a las reivindicaciones pendientes se expresaban también las alegrías por los logros obtenidos. De las reacciones colectivas y la visibilidad en las aceras, se fueron sucediendo los cambios y surgió la palabra Orgullo, con Chueca como escenario principal

    A principios de los noventa esas manifestaciones reivindicativas con consignas que se centraban en declarar abiertamente la condición LGTB, sin temor a sufrir discriminación o rechazo por parte de la sociedad o en el trabajo, en las además se quemaba un armario como símbolo de la voluntad de los participantes de dejar atrás la clandestinidad y los temores se tornaron mucho más festivas, con unos festejos que se asemejaban mucho a las tradicionales verbenas.

    La Plaza de Chueca, con el pregón; y la Plaza de Vázquez de Mella y la calle Pelayo, con la carrera de tacones, se convirtieron en los epicentros de las celebraciones y dieron origen al Orgullo que conocemos hoy, mezcla de reivindicación y fiesta, con su tradicional manifestación (con sus vistosas y coloridas carrozas) y actuaciones musicales en plena calle durante cinco días.

    Hoy el Orgullo LGTB de Madrid es uno de los más reconocidos del mundo y una de las celebraciones que mayor número de personas concentra en las calles en favor de la igualdad y libertad sexual. Sin ir más lejos, en 2007 acogió el Europride y en los años 2009 y 2010 recibió de manos de la cadena MTV el Tripout Gay Travel Award (premio al mejor evento gay del mundo).

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